Un dron con un cerdo provoca un apagón de 10 horas en una aldea de Sichuan
Un granjero intentó bajar cerdos con un dron; la cuerda tocó alta tensión y dejó a miles sin luz.
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Categoría: Tecnología
En China, la frase “cuando los cerdos vuelen” acaba de quedarse vieja. En una aldea de la provincia de Sichuan, un intento de transportar un cerdo con un dron terminó en un apagón de varias horas que dejó sin electricidad a miles de personas. No fue una metáfora ni un titular exagerado: el animal quedó literalmente suspendido en el aire, junto al dron, después de que la cuerda se enredara en un tendido de alta tensión.El incidente ocurrió a primera hora de la mañana del sábado 24 de enero, en Tiefu, una aldea del condado de Tongjiang, dentro de la ciudad de Bazhong. En plena temporada del Año Nuevo Lunar —una fecha que en China cae entre el 21 de enero y el 21 de febrero— un granjero de la zona decidió bajar algunos cerdos desde una granja situada en la montaña para sacrificarlos. Lo habitual habría sido usar una camioneta. Él optó por un atajo tecnológico: un dron capaz de levantar la carga y moverla cuesta abajo.La idea, sobre el papel, parecía “más cómoda” para el operador. En la práctica, combinó varios factores de riesgo: poca visibilidad por la hora, una carga pesada y viva (con movimientos impredecibles) y la cercanía de líneas eléctricas. Según recogió el South China Morning Post, la cuerda acabó enganchándose en un cable de alta tensión. El dron y el cerdo quedaron colgando y el contacto provocó un cortocircuito que dejó a la aldea sin suministro.Los vecinos y el propio aldeano intentaron controlar la situación y rescatar el conjunto sin éxito. Finalmente intervinieron las autoridades. La electricidad no se restableció hasta las cinco de la tarde: fueron unas 10 horas de apagón. Para devolver el servicio hicieron falta 12 trabajadores, reparaciones de emergencia y un coste estimado de 10.000 yuanes (alrededor de 1.200 euros).Más allá de lo insólito del suceso, el caso abre dos debates muy concretos. El primero es la regulación: las autoridades investigan si se trató de un vuelo no autorizado, ya que la zona estaría dentro de una exclusión aérea. Además, el Reglamento sobre la Protección de Instalaciones Eléctricas prohíbe volar cometas, globos u otros objetos flotantes a menos de 300 metros a ambos lados de líneas eléctricas aéreas, salvo autorización expresa del departamento energético del condado y con medidas de seguridad específicas. Incumplirlo puede implicar responsabilidad civil e incluso penal.El segundo debate es el uso real de los drones en el campo. China está en otra liga en adopción y capacidades de estas aeronaves, y existen drones agrícolas que ya se usan en instalaciones agropecuarias. Pero una cosa es operar con restricciones de carga y en entornos controlados, y otra muy distinta es transportar animales vivos de gran tamaño. No solo es un riesgo técnico para la estabilidad del dron; también plantea un problema ético evidente. En este punto, el contexto importa: China no cuenta con una ley nacional integral de bienestar y protección animal; su normativa se centra más en salud y bioseguridad que en la ética del bienestar.El estado del cerdo no ha trascendido en los medios asiáticos, aunque su destino parecía marcado desde el inicio del traslado. Y, por extraño que suene, el accidente no es un hecho aislado. El Sing Tao citó datos de la Asociación Provincial de Mecanización Agrícola de Sichuan: solo en 2024 y solo en esa provincia se registraron más de 40 accidentes de seguridad relacionados con operaciones ilegales de drones, con lesiones, daños materiales y fallos eléctricos.La lección es tan simple como incómoda: la tecnología puede abaratar esfuerzos y abrir posibilidades, pero cuando se usa fuera de norma —y cerca de infraestructuras críticas— el precio lo paga toda una comunidad. En Tiefu, bastó un dron, una cuerda y un cerdo para recordarlo.