Un espejo gigante de la NASA promete oxígeno lunar para misiones largas y asentamientos sostenibles
La NASA prueba un reactor con espejos que concentra luz solar y extrae oxígeno del regolito lunar.
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Fuente: https://images.pexels.com/photos/7527874/pexels-photo-7527874.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940
Categoría: Tecnología
Vivir en la Luna no es solo cuestión de cohetes y trajes espaciales. Si la idea es quedarse —no visitar—, hay un requisito básico que lo cambia todo: el oxígeno. No solo para respirar, también para sostener sistemas de soporte vital y, en perspectiva, para impulsar una presencia humana estable. En ese contexto, la NASA acaba de dar un paso importante con una idea que suena sencilla, pero es técnicamente ambiciosa: usar un espejo gigante como si fuera una lupa para “cosechar” oxígeno del suelo lunar.La clave está en el regolito, ese “polvo lunar” que cubre la superficie del satélite. La Luna, en palabras simples, es una mina. Su suelo no solo tiene potencial para aprovechar energía solar mediante fotovoltaica: también contiene oxígeno ligado a metales. El problema histórico ha sido separar ese oxígeno de forma eficiente. Ahí entra el proyecto de la NASA llamado reactor de producción de oxígeno carbotérmico, conocido como CaRD.El prototipo instalado en la Tierra utiliza un enorme espejo de precisión para concentrar la luz solar dentro de un reactor. Esa energía concentrada eleva la temperatura del interior hasta unos 1.800 ºC. Con ese calor, se desencadena una reacción carbotérmica que produce, entre otros elementos, oxígeno. Es una evolución del enfoque con láser de alta potencia que la NASA desarrolló en 2023, pero con una diferencia práctica enorme: en lugar de depender de una herramienta que exige una gran cantidad de energía, el sistema de espejos se alimenta de la luz solar que logra concentrar.Según la agencia estadounidense, esta tecnología “tiene el potencial de producir varias veces su propio peso en oxígeno cada año y de forma automatizada”. La frase es importante por dos motivos: habla de escala (no sería un experimento simbólico) y de automatización (imprescindible para operar en un entorno extremo y caro de mantener).Además, el regolito no es solo oxígeno. En el proceso también aparecen metales, y la separación de componentes abre la puerta a una economía lunar basada en recursos locales. Incluso el material resultante, considerado desecho, podría reutilizarse como material de construcción para fabricar ladrillos o carreteras. En paralelo, se mencionan proyectos que exploran “dopar” el regolito con bacterias para poder cultivar directamente en suelo lunar.Mientras tanto, el tablero internacional se mueve rápido. Estos avances llegan en plena continuidad del programa Artemis, con la mirada puesta en misiones que devuelvan al ser humano a la Luna y preparen el terreno para estancias más largas. La ESA también juega su carta: apuesta por la electrólisis para separar metales y oxígeno, aunque el gran obstáculo vuelve a ser el mismo, el coste energético. Su enfoque de electrólisis de sales fundidas calienta el regolito a 950 ºC con cloruro de calcio para liberar oxígeno y separarlo de hierro y aluminio. Y, pensando en la vida cotidiana de una base, también experimenta con una mezcla de orina humana y regolito para crear cemento.Y no solo Occidente está en la carrera. China avanza con planes agresivos: quiere enviar astronautas a orbitar la Luna antes de 2030 y tiene un alunizaje tripulado programado para 2029/2030. Además, junto a Rusia, trabaja en la Estación Internacional de Investigación Lunar, con la meta de tenerla operativa en 2030 y completarla en 2035, incluyendo un reactor nuclear como núcleo para garantizar energía estable.En este contexto, resolver el oxígeno “in situ” deja de ser un detalle técnico y se convierte en el cuello de botella de toda ambición lunar. Si el espejo gigante y el reactor CaRD cumplen lo que prometen, no será solo un avance de laboratorio: será una pieza central para volver a la Luna a lo grande, y esta vez, para quedarse.