La increíble paradoja: mientras tú pagas la luz, Amancio Ortega recibe 49,2M€. Descubre su estrategia energética secreta.
El fundador de Inditex recibirá casi 50 millones de euros en dividendos gracias a sus inversiones en gigantes energéticos.
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Categoría: Tecnología
La paradoja financiera: Pagar la luz o que la luz te pague a ti
Existen dos realidades financieras en el mundo: la de quienes abonan mensualmente su factura de la luz, y la de aquellos a quienes la infraestructura eléctrica les genera ingresos pasivos. Amancio Ortega, fundador de Inditex, pertenece indiscutiblemente al segundo grupo. Este año, el empresario sumará 49,2 millones de euros a su fortuna solo en concepto de dividendos procedentes de sus participaciones en tres colosos del sector energético: Enagás, Redeia y la portuguesa REN (Redes Energéticas Nacionais).
Aunque esta cifra pueda parecer modesta en comparación con los 3.234 millones de euros que espera recibir de Inditex en 2026, revela una estrategia de diversificación calculada y de largo alcance. Ortega ha apostado por invertir en redes energéticas, un sector con ingresos regulados que garantiza un flujo de caja constante y predecible.
Redeia: La joya de la corona energética
La inversión más lucrativa de Ortega en el sector es su participación en Redeia, la compañía responsable de gestionar la red eléctrica de alta tensión en España. En julio de 2021, a través de su brazo inversor Pontegadea Inversiones, adquirió el 5% del capital por aproximadamente 456 millones de euros. Esta operación lo posicionó como el segundo mayor accionista, solo superado por el Estado español (20% a través de la SEPI).
Para 2025, se espera un dividendo de 0,80 euros por acción. Esto se traduce en unos 21,6 millones de euros para Pontegadea. El nuevo plan estratégico 2026-2029 de Redeia promete un dividendo creciente, lo que podría suponer para Ortega unos 91 millones de euros en los próximos cuatro años.
Cruzando la frontera: La apuesta por Portugal con REN
La visión de Ortega no se limita a España. Su otra gran columna vertebral energética es REN, el homólogo portugués de Redeia. Pontegadea no solo entró en el capital, sino que amplió su participación hasta alcanzar el 13,7%, consolidándose como el segundo accionista principal, por detrás de la china State Grid Corporation.
El dividendo propuesto para 2025 en REN asciende a 0,160 euros por acción. Para Pontegadea, esto representa un ingreso de 14,6 millones de euros que se suman a los beneficios obtenidos en el mercado español. Esta jugada demuestra un interés por controlar infraestructuras clave en toda la península ibérica.
Enagás: La pieza clave del gas natural
La tercera pata de su trípode energético es Enagás, la empresa que gestiona la red de gas natural en España. A finales de 2019, Pontegadea se hizo con el 5% de su capital por 281,63 millones de euros. Aunque el valor de la acción ha fluctuado, los dividendos han compensado la inversión.
Enagás mantiene una retribución de un euro por acción, lo que significa que la parte correspondiente a la participación de Ortega supera los 13 millones de euros para el ejercicio. Este movimiento, iniciado en 2019, fue el primer paso de una estrategia que se consolidaría en los años siguientes.
Una estrategia de largo recorrido: Más allá de los dividendos
La incursión de Amancio Ortega en el sector energético no es una apuesta especulativa, sino una estrategia de inversión construida meticulosamente desde 2019. Su modelo, ejecutado a través de Pontegadea, se enfoca en las empresas que gestionan las infraestructuras, no en las distribuidoras. Esto le asegura ingresos regulados y estables, inmunes a los ciclos económicos.
A estas participaciones se suman alianzas estratégicas con Repsol para invertir en energías renovables. La cartera incluye:
- Parques eólicos en Aragón y Castilla y León.
- Plantas solares en Albacete y Cádiz.
Esta diversificación hacia activos de energía limpia complementa su control sobre las redes de distribución tradicionales, creando un ecosistema de inversión robusto y preparado para el futuro. La lección es clara: mientras el mundo de la moda es volátil, la necesidad de energía es una constante, y quien controla su infraestructura, controla una fuente inagotable de riqueza.