China acelera las interfaces cerebro-computadora con políticas, ensayos clínicos y nuevas startups
Startups chinas escalan interfaces cerebro-computadora con apoyo estatal, más ensayos y avances no invasivos rumbo a adopción clínica.
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Categoría: Tecnología
Mientras Neuralink insiste en presentarse como pionera de las interfaces cerebro-computadora (BCI), en China el sector está dando un salto menos ruidoso pero más estructural: pasar del laboratorio a la escala. Una nueva generación de startups —con propuestas implantables y no invasivas— está empujando la comercialización con una combinación poco común de política pública, recursos clínicos, músculo manufacturero e inversión.La señal más clara, según Phoenix Peng —cofundador de NeuroXess (implantes) y fundador y CEO de Gestala (BCI no invasiva por ultrasonido)— es que varias provincias ya están preparando el terreno para que estas tecnologías entren en el circuito real del sistema sanitario. Sichuan, Hubei y Zhejiang han establecido precios de servicio médico para BCI, un paso que acelera su posible inclusión en el sistema nacional de seguros. Para Peng, el foco de los próximos tres a cinco años seguirá siendo salud, pero con una ambición mayor a largo plazo: que la tecnología evolucione de “tratar enfermedades” a “aumentar capacidades humanas”.El empuje también viene desde arriba. En agosto de 2025, el ministerio de industria de China y otras seis agencias publicaron una hoja de ruta nacional para acelerar el desarrollo de BCI. El plan apunta a hitos técnicos para 2027, estándares comunes para la industria y una cadena de suministro completa hacia 2030, con el objetivo explícito de construir compañías competitivas a nivel global y, al mismo tiempo, sostener a firmas especializadas más pequeñas.Peng resume el avance chino en cuatro factores. El primero es el apoyo político coordinado entre departamentos, alineando estándares técnicos y reembolsos médicos. En la Expo de Shenzhen sobre BCI e interacción humano-computadora, en diciembre de 2025, se anunció un fondo de ciencia cerebral de 11.600 millones de yuanes (unos 165 millones de dólares) para acompañar a las empresas desde investigación hasta comercialización.El segundo factor es clínico: grandes grupos de pacientes y costos de investigación más bajos, lo que acelera ensayos. Además, el seguro nacional facilita que, una vez aprobado un dispositivo por el Estado, su camino al mercado sea más directo. Peng contrasta esto con EE. UU., donde incluso tras la aprobación de la FDA, cada aseguradora privada decide por separado si cubre o no el tratamiento. En paralelo, China ya reportó su primer ensayo de BCI totalmente implantada e inalámbrica —el segundo a nivel mundial— que permitió a un paciente paralizado controlar dispositivos sin hardware externo, según CGTN.El tercer motor es industrial. La base manufacturera china en semiconductores, IA y hardware médico reduce fricción en prototipado y ciclos de I+D. El cuarto es el capital: fondos estatales y privados se están moviendo con rapidez. Entre las operaciones recientes, StairMed Technology recaudó 48 millones de dólares (350 millones de yuanes) en una Serie B en febrero de 2025. BrainCo, enfocada en BCI no invasivas y extremidades biónicas, habría iniciado el proceso para una IPO en Hong Kong tras levantar 287 millones de dólares (2.000 millones de yuanes) este año, según reportes. Gestala, lanzada en enero, está en conversaciones para cerrar una ronda ángel.El mercado acompaña la narrativa. Medios locales citan que el sector BCI en China superaría los 530 millones de dólares (3.800 millones de yuanes) en 2025, desde 3.200 millones de yuanes en 2024, y que podría rebasar los 120.000 millones de yuanes para 2040.En cuanto a tecnología, el campo se divide en dos rutas principales. Por un lado, las BCI invasivas electrofisiológicas —como NeuroXess o Neuralink— implantan electrodos para obtener señales neuronales de alta precisión, a costa de riesgos quirúrgicos. Por el otro, las no invasivas —como las que desarrollan compañías tipo BrainCo— sacrifican parte de la precisión a cambio de seguridad y facilidad de adopción. Y el menú se está ampliando: ultrasonido, magnetoencefalografía, estimulación magnética transcraneal, métodos ópticos e incluso sistemas híbridos.La apuesta por lo no invasivo busca resolver una barrera obvia: no todo el mundo aceptará una cirugía cerebral. En esa línea, las BCI por ultrasonido de empresas como Merge Labs (respaldada por OpenAI) y Gestala apuntan a condiciones de alta prevalencia como dolor crónico, ictus y depresión. Peng afirma que ensayos tempranos son prometedores: una sola sesión habría reducido el dolor en un 50%, con efectos que durarían entre una y dos semanas. Gestala espera lanzar su primera generación de producto en el tercer trimestre.La carrera, sin embargo, no es solo técnica. Inversores como HongShan Capital (antes Sequoia China), que ha invertido en Zhiran Medical —centrada en mejorar el rendimiento a largo plazo de implantes con electrodos flexibles para reducir inflamación y pérdida de señal— recuerdan que la viabilidad comercial pesa tanto como la novedad. “Algunas tecnologías pueden parecer de vanguardia pero estar lejos de una aplicación práctica”, escribió la socia Yang Yunxia, señalando también los desafíos de costos y barreras técnicas.Mirando a los próximos cinco años, dentro del sector se espera que la regulación china se acerque más a estándares internacionales, con foco en aprobación regulatoria y soberanía de datos. Marcos globales como IEC e ISO, además de guías de la FDA, servirían como referencia. También se anticipa mayor control sobre dispositivos invasivos y sobre los datos que generan todas las BCI, junto con un camino más ágil para tecnologías no invasivas. En ética, China planea reforzar el consentimiento informado, ampliar las revisiones más allá del ámbito médico y avanzar hacia estándares unificados para evaluar clínicamente estas tecnologías.El resultado es un ecosistema que ya no se limita a prometer: está construyendo infraestructura, reglas y mercado. Y con jugadores como NeuroXess, Neuracle, NeuralMatrix, BrainCo, Bo Rui Kang Tech, Aoyi Tech, Brainland Tech y Zhiran Medical, China se prepara para disputar el liderazgo a nombres estadounidenses como Neuralink, Synchron y Paradromics, especialmente en el terreno donde la adopción masiva suele decidirse: el sistema de salud.