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SilkLink y WorldLink: la nueva carrera de cables que busca convertir Oriente Medio en nodo de IA

Arabia Saudí y Emiratos impulsan nuevos enlaces de fibra para atraer centros de datos y reforzar su papel global.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/02/23 | 05:34

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SilkLink y WorldLink: la nueva carrera de cables que busca convertir Oriente Medio en nodo de IA

Fuente: https://images.pexels.com/photos/4657267/pexels-photo-4657267.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940

Categoría: Tecnología

Durante años, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han competido a golpe de megaproyecto: el rascacielos más alto, la obra más ambiciosa, la inversión más difícil de ignorar. Ahora la rivalidad se está trasladando a un terreno menos visible, pero mucho más decisivo para la economía digital: los cables de fibra óptica y la hiperconectividad. La idea de fondo es la misma en ambos casos: convertirse en el gran nudo entre Oriente y Occidente en plena era de la inteligencia artificial.

Arabia Saudí movió ficha primero con SilkLink, un proyecto desarrollado junto a Siria. La propuesta es directa: una red de fibra óptica de 4.500 kilómetros y alrededor de 1.000 millones de dólares para posicionar a Siria como ruta preferente del tráfico de datos entre Asia y Europa. El nombre no es casual: SilkLink guiña un ojo a la Ruta de la Seda, esa autopista histórica del comercio que hoy se invoca como metáfora de influencia y control de los flujos globales, solo que ahora lo que viaja no son mercancías, sino datos.

Emiratos respondió con WorldLink, un nombre que no disimula su ambición. El presupuesto estimado es de “solo” 700 millones de dólares, y el plan se divide en dos fases: un tramo submarino desde Emiratos Árabes Unidos hasta la península iraquí de Al-Faw, y un tramo terrestre que continúa dentro de Irak. La financiación procede de entes privados y el calendario apunta a una obra de cuatro a cinco años. El objetivo, sin rodeos, es reforzar el atractivo de Emiratos como uno de los centros clave de infraestructura digital e IA en Oriente Medio.

Estos cables no llegan solo para presumir. También aliviarán la carga de las rutas ya existentes, algo crítico en un momento en el que el auge de la IA y la fiebre por construir centros de datos han puesto a prueba la capacidad de transmisión. En este tablero, no basta con tener potencia de cálculo: importa, y mucho, la velocidad y la fiabilidad con la que la información cruza continentes.

En medio de esta carrera aparece un actor inesperado: Irak. Con WorldLink y otras iniciativas paralelas, el país se está posicionando como corredor estratégico tras décadas de conflicto. No es un detalle menor. Se menciona, por ejemplo, una nueva vía para conectar Al-Faw con Turquía dentro de un plan de desarrollo de más de 17.000 millones de dólares, además del impulso al puerto de Al Faw para aumentar la capacidad de carga y descarga en el golfo Pérsico. La conectividad digital y la logística física empiezan a encajar como piezas del mismo puzzle.

En la propia narrativa del proyecto WorldLink se insiste en beneficios regionales y globales, pero el mensaje más claro es el económico: atraer inversión. ¿De quién? De plataformas OTT, hiperescaladores y, sobre todo, centros de datos. Oriente Medio reúne dos ingredientes que pesan mucho en esta industria: espacio y energía para sostener despliegues gigantescos.

Y la apuesta no se limita a la IA. La ambición declarada de WorldLink también apunta a servicios en la nube, economía digital y entretenimiento. En tecnología, casi nada ocurre por accidente: mejorar comunicaciones hoy es abrir la puerta a nuevas industrias mañana. En este contexto, la “guerra” de los megarascacielos parece estar dando paso a otra más silenciosa, pero con impacto directo en cómo se moverá el internet del futuro. Aquí, el que controle las rutas de datos, gana influencia.

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