Un streamer rescató cine perdido y ahora enfrenta una demanda millonaria: Piden cárcel y 870.000€ por lucro indirecto.
Un streamer español enfrenta dos años de cárcel y una multa de 870.000 euros por compartir cine descatalogado.
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Categoría: Tecnología
Un David Digital Contra el Goliat del Cine Español
Lo que comenzó como un acto de preservación cultural se ha convertido en una pesadilla judicial. Un youtuber burgalés, conocido en la red como 'El Feo', enfrenta una petición de dos años y medio de prisión y una indemnización de hasta 870.000 euros. ¿Su supuesto delito? Crear una plataforma para compartir películas descatalogadas, obras olvidadas que, en su mayoría, no estaban disponibles en ningún otro lugar. La acusación, liderada por EGEDA y su presidente Enrique Cerezo, ha desatado una tormenta que pone en jaque el futuro de la divulgación cultural en internet.
El Asalto: Una Operación Policial Desproporcionada
La historia alcanzó su punto más dramático en octubre de 2021. Cinco agentes antidisturbios, equipados con escudos y un ariete, irrumpieron en el domicilio del streamer. No buscaban armas ni sustancias ilícitas; su objetivo eran discos duros. El operativo, digno de una redada contra una organización criminal, tenía como fin desmantelar Zoowoman, una web que funcionaba como un archivo de cine perdido.
¿Qué era Zoowoman?
Lejos de ser un portal de piratería al uso, Zoowoman operaba sin ningún modelo de negocio. No había publicidad, ni suscripciones, ni pagos. Su única misión era actuar como un repositorio colectivo donde los propios usuarios compartían enlaces a películas alojadas en servidores externos. Eran obras huérfanas, de productoras desaparecidas o con una distribución tan limitada que se habían vuelto invisibles. El canal de YouTube asociado, 'La Filmoteca Maldita', complementaba esta labor con ensayos y análisis que daban contexto a estas joyas cinematográficas, siendo incluso utilizado como material docente en varias universidades de habla hispana.
La Acusación: El Concepto Clave de 'Lucro Indirecto'
Al no existir un beneficio económico directo, la acusación se apoya en una controvertida reforma del Código Penal de 2015. Esta ley introdujo la figura del 'lucro indirecto'. Según esta interpretación, aunque 'El Feo' no ganara dinero con la web, el hecho de ofrecer contenido gratuito servía como 'gancho' para aumentar su audiencia en YouTube y reforzar su reputación como creador. La investigación policial cifró este supuesto beneficio en 12.000 euros, cantidad que el acusado defiende como el total de sus ingresos como streamer en cuatro años, provenientes de donaciones voluntarias de su comunidad.
El Gigante Contraataca: Enrique Cerezo y FlixOlé
Para entender el caso, es crucial conocer a la parte demandante. Enrique Cerezo no es solo el presidente de EGEDA y del Atlético de Madrid; también es el propietario de Video Mercury Films, una distribuidora que controla cerca del 80% del cine español. En 2020, Cerezo lanzó FlixOlé, una plataforma de streaming cuyo principal atractivo es, precisamente, un catálogo de cine español clásico y descatalogado.
La Coincidencia Estratégica
La denuncia contra Zoowoman se interpuso poco después del lanzamiento de FlixOlé. La lógica es implacable: la plataforma del streamer ofrecía de forma gratuita una parte del contenido por el que la nueva empresa de Cerezo pretendía cobrar una suscripción. Lo que para una comunidad era un acto de preservación cultural, para el gigante audiovisual era una competencia directa que debía ser eliminada.
Un Precedente Peligroso para la Divulgación
Más allá de la batalla legal entre 'El Feo' y Cerezo, el veredicto sentará un precedente crucial. Si la tesis del 'lucro indirecto' prospera, cualquier creador de contenido cultural que construya una audiencia podría ser perseguido legalmente, incluso si su labor es puramente divulgativa y sin ánimo de lucro. El caso recuerda a batallas legales internacionales, como la de Hachette contra Internet Archive, donde los derechos del titular se impusieron sobre el acceso cultural. La ley española sobre 'obras huérfanas' existe, pero su uso está restringido a instituciones públicas, dejando en un limbo legal a iniciativas ciudadanas como Zoowoman, justo en el momento en que un gigante empresarial decide monetizar ese mismo vacío cultural.