Artemis II vuelve a frenarse: un fallo de helio complica el calendario lunar
Tras un ensayo exitoso, la NASA detectó un corte de helio en el SLS y descartó lanzar en marzo.
Calificación
0 / 5 (0 votos)
Fuente: https://images.pexels.com/photos/31473253/pexels-photo-31473253.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940
Categoría: Tecnología
La misión Artemis II, llamada a devolver a cuatro astronautas a la órbita lunar, acaba de sumar otro capítulo a una historia de retrasos que ya parece escrita con giros de guion. Lo último no es un problema “nuevo” en el sentido épico de la palabra, sino uno de esos fallos técnicos que, por pequeños que suenen, pueden tumbar un calendario entero: el helio.La secuencia es casi cruel. Después del segundo ensayo general con combustible, realizado el viernes pasado, todo parecía encarrilado. De hecho, se llegó a anunciar con entusiasmo una ventana de lanzamiento que se abría el 6 de marzo. Sin embargo, horas más tarde se confirmó que marzo quedaba descartado. ¿El motivo? Los ingenieros detectaron una interrupción en el flujo de helio en la etapa criogénica intermedia del supercohete SLS.Conviene subrayar por qué esto importa. El helio es esencial para purgar los motores y presurizar los tanques de combustible criogénico, una parte crítica para mantener la seguridad del sistema de propulsión. En las pruebas anteriores todo había funcionado, pero durante el análisis posterior al ensayo el sistema “dijo basta”. Y cuando un cohete de este tamaño se queja, se le escucha.La NASA confirmó la situación en su blog oficial el 21 de febrero, y Jared Isaacman, administrador de la agencia, también se pronunció a través de X. La decisión práctica ya está tomada: “rollback”. Es decir, el SLS vuelve a su “garaje”, el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), porque las reparaciones no pueden hacerse al aire libre en la plataforma de lanzamiento.Sobre la mesa hay varias causas posibles: desde un filtro bloqueado hasta un fallo en la interfaz umbilical o en una válvula de retención. Son fantasmas técnicos que recuerdan —demasiado— a los problemas que ya complicaron Artemis I en 2022.¿Y ahora qué? Con marzo fuera, el calendario apunta tentativamente a abril, siempre que el fallo se resuelva rápido y supere una nueva prueba general. Pero a estas alturas, poner una fecha cerrada suena arriesgado: arreglas una cosa y aparece otra.El contexto ayuda a entender el cansancio. La fecha original era noviembre de 2024. Luego pasó a septiembre de 2025 y terminó moviéndose a abril de 2026 tras detectarse daños severos en el escudo térmico de la cápsula Orion durante Artemis I. En marzo de 2025 se llegó a sugerir que podría adelantarse a febrero de 2026. Después vinieron más golpes: en enero de 2026 una tormenta invernal retrasó el traslado a la plataforma; el 2 de febrero se abortó el primer ensayo general por una fuga de hidrógeno líquido; y el 21 de febrero, tras arreglarla, el segundo ensayo fue “un éxito”… hasta que el helio tiró por la borda el plan de marzo.Este desgaste también proyecta dudas hacia adelante. Artemis III, la misión que busca aterrizar en el polo sur de la Luna, ya se ha retrasado hasta 2027 para afinar la cápsula y los trajes. Y, en paralelo, la mirada estratégica está puesta en Marte, un salto mucho más complejo por distancia, duración y exigencias de seguridad.Mientras tanto, la comparación internacional se vuelve inevitable. China, principal competidor de Estados Unidos, mantiene un ritmo metódico y apunta a llevar taikonautas a la superficie lunar en 2030. El contraste de imagen es fuerte: el SLS lucha bajo los focos con fugas de hidrógeno y fallos de helio, mientras la CNSA encadena éxitos robóticos con sus misiones Chang’e. En la carrera espacial, el tiempo cuenta. Y también la confianza.