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Claude de Anthropic reabre la batalla por modernizar COBOL y sacude a IBM

Claude promete modernizar sistemas COBOL críticos, y el mercado castiga a IBM ante un posible cambio de era.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/02/24 | 11:44

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Claude de Anthropic reabre la batalla por modernizar COBOL y sacude a IBM

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Categoría: Tecnología

IBM lleva décadas conviviendo con una idea que parecía inamovible: nadie podía “matar” a COBOL. Ese viejo lenguaje, con 65 años a sus espaldas, sigue sosteniendo una parte enorme de la infraestructura tecnológica más sensible. Pero esta semana el tablero se movió de golpe: Anthropic anunció que su modelo de IA, Claude, podrá utilizarse para modernizar sistemas basados en COBOL. El mercado reaccionó con contundencia y las acciones de IBM cayeron cerca de un 13,2% en la Bolsa de Nueva York.

El dato que explica por qué COBOL sigue importando es casi difícil de creer. Según estimaciones citadas por Anthropic, COBOL gestiona el 95% de todas las transacciones que se realizan en cajeros automáticos en Estados Unidos. Y un estudio de 2022 puso cifras al “monstruo” del software heredado: 800.000 millones de líneas de código COBOL continúan funcionando en sistemas de producción cada día.

El problema es que, mientras ese código sigue vivo, la comunidad que lo entiende se encoge. Anthropic lo resumió sin rodeos: “el número de gente que entiende COBOL se reduce cada año”. La paradoja es evidente: hay sistemas críticos que no se pueden apagar, pero cada vez hay menos manos humanas capaces de mantenerlos o transformarlos sin riesgo.

Ahí entra la promesa de Claude. Anthropic sostiene que su IA ya es capaz de abordar lo que durante años fue caro, lento y, en muchos casos, impracticable: comprender un código base enorme, localizar puntos de entrada, seguir rutas de ejecución a través de subrutinas, mapear flujos de datos y documentar dependencias. La empresa insiste en un matiz clave: Claude puede ayudar, pero debe haber un experto humano supervisando. En otras palabras, no se trata de “apretar un botón” y migrar un banco, sino de acelerar la parte más costosa: entender lo que realmente hace el sistema.

La comparación inevitable es IBM. El gigante azul lleva años intentando aplicar una receta parecida, pero su IA (Watson) no parece haber logrado avances decisivos en esta tarea. Y el impacto potencial no es menor: en 2025 IBM ingresó unos 67.500 millones de dólares, con aproximadamente un 45% procedente de software. El resto vino de consultoría e infraestructura, y es en esta última división donde entra el negocio de los mainframes IBM Z, muy ligado a COBOL. Es razonable pensar que los ingresos dependientes de mainframes y COBOL rondan el 20% del total (y probablemente más en beneficios).

La gran pregunta, por supuesto, es si la IA cumplirá lo que promete cuando hablamos de transacciones financieras y sistemas donde el margen de error es mínimo. Anthropic defiende que “la modernización del código legacy ha estado estancada durante años porque comprenderlo costaba más que reescribirlo. La IA invierte esa ecuación”. Suena convincente, pero la realidad actual sigue imponiendo prudencia: los modelos de IA hacen cosas sorprendentes programando, sí, pero están lejos de ser perfectos y el código necesita revisión.

En el fondo, lo ocurrido con IBM es también una señal de algo más amplio: la inquietud inversora ante la idea de que la IA pueda reemplazar plataformas y productos que parecían intocables. Ese temor ya tiene nombre, “SaaSpocalypse”, y se ha reflejado en caídas bursátiles notables en empresas del sector, con descensos que rondan el 30-40% de media en los últimos meses.

Aun así, conviene no dar por sentada una caída definitiva. IBM ya ha sobrevivido a otras crisis y también ofrece soluciones de modernización para sus clientes. De hecho, algunos analistas sostienen que IBM podría terminar ganando más dinero si COBOL finalmente desaparece, porque la transición —si llega— no será instantánea: será un proceso largo, delicado y supervisado. Y en ese tipo de procesos, la experiencia y la infraestructura siguen pesando.

Quizá la frase más reveladora para entender el momento no venga de una startup de IA, sino de la propia IBM, en un manual de formación de 1979: “Una computadora nunca puede ser considerada responsable. Por lo tanto, nunca debe tomar una decisión administrativa”. En 2026, la tecnología empuja para cambiar el software del mundo. Pero la responsabilidad, al menos por ahora, sigue teniendo nombre y apellidos.

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