S O Y R E P O R T E R O

Petra revela un sistema hidráulico con plomo y sifón invertido que sorprende a los historiadores

Un hallazgo en el acueducto Ain Braq muestra tuberías de plomo y depósitos que redefinen la ingeniería nabatea.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/02/24 | 18:19

Calificación

0 / 5 (0 votos)

Reportes

0

Petra revela un sistema hidráulico con plomo y sifón invertido que sorprende a los historiadores

Fuente: https://images.pexels.com/photos/7937299/pexels-photo-7937299.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940

Categoría: Tecnología

Petra, la ciudad tallada en las rocas rojizas de la actual Jordania, lleva décadas deslumbrando por su arquitectura monumental. Sin embargo, el verdadero “tesoro” que está obligando a revisar lo que creíamos saber no está esculpido en piedra: fluía por ella. Un equipo de arqueólogos ha puesto el foco en la ingeniería urbana que permitió a la civilización nabatea no solo resistir, sino prosperar en un entorno desértico extremadamente árido.

El hallazgo, publicado en la revista *Levant* por el equipo liderado por el arqueólogo Niklas Jungmann, se centra en el acueducto de Ain Braq. Las prospecciones comenzaron en 2023 y han destapado un entramado de infraestructuras acuíferas que desafía las ideas previas sobre la tecnología hidráulica en el Próximo Oriente antiguo. No se trata de un simple canal: es un sistema pensado para capturar agua escasa, protegerla de la evaporación y distribuirla con precisión.

El punto más llamativo es la identificación de un conducto secundario formado por tuberías de plomo que se extiende a lo largo de unos 116 metros. La presencia de plomo en conducciones de este tipo es extraordinariamente rara fuera de contextos muy específicos, como grandes complejos o termas romanas. En Petra, además, no aparece como un elemento aislado: se integra en un diseño híbrido que combina canales abiertos tallados directamente en la roca natural con conducciones metálicas avanzadas.

Según los investigadores, la función de este tramo de plomo era regular con gran exactitud la presión y el flujo del agua. La hipótesis es que operaba mecánicamente como un sifón invertido, una solución técnica capaz de salvar desniveles pronunciados sin perder el impulso del caudal. En un terreno así, el riesgo de colapso por presión o por cambios bruscos de altura era real; precisamente por eso, el nivel de planificación que revela este sistema resulta tan revelador.

Y no es lo único. El conjunto documentado incluye nueve conductos, un gran embalse, dos cisternas y siete depósitos menores. Todo apunta a una estrategia integral para abastecer a una ciudad desértica, minimizando pérdidas y garantizando reservas.

El estudio también sugiere que el acueducto pasó por al menos dos grandes fases de desarrollo. La primera, asociada al uso del plomo —un material costoso y exigente—, se vincula a la época del rey nabateo Aretas IV y habría sido clave para sostener áreas monumentales como el Gran Templo. En una segunda fase, se instaló un conducto de terracota junto al original: un cambio hacia un material más económico y fácil de reemplazar que habla de mantenimiento, adaptación y eficiencia a largo plazo.

La consecuencia es clara: este descubrimiento obliga a replantear el nivel tecnológico que se atribuía a Petra. Más allá de las fachadas talladas que atraen miradas, los nabateos aparecen como auténticos maestros del agua, capaces de diseñar infraestructuras sofisticadas para domar un desierto que, para cualquier ciudad sin ingeniería, habría sido una sentencia.

Otras noticias

Comentarios (0)

Aún no hay comentarios para esta noticia.