La inesperada estrategia de Cantabria para revivir pueblos: Usar subvenciones de toros como arma contra la despoblación.
Cantabria financia festejos taurinos en pueblos en riesgo de despoblación, una medida polémica que busca revitalizar la economía.
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Categoría: Tecnología
La estrategia que enciende el debate en la España Vaciada
En la incesante búsqueda de soluciones para el drama de la despoblación, Cantabria ha puesto sobre la mesa una propuesta que se aleja de las habituales ofertas de empleo o vivienda: subvencionar festejos taurinos. La medida, publicada en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), ha desatado una tormenta de opiniones, enfrentando a quienes la ven como una herramienta dinamizadora y a quienes la consideran un pretexto para apoyar una tradición controvertida con dinero público.
Un capote financiero contra el éxodo rural
La Consejería de Presidencia del Gobierno de Cantabria ha lanzado una convocatoria de subvenciones dotada con 41.000 euros destinada a los 41 municipios de la comunidad catalogados en "riesgo de despoblamiento". El objetivo, según el texto oficial, es "fomentar que las citadas entidades locales puedan contar con recursos dinamizadores de su vida social y económica, como son los espectáculos taurinos". Es decir, usar las corridas, novilladas y otros festejos como motor para fijar población y revitalizar las comarcas rurales.
A diferencia de otras ayudas a la tauromaquia, como las de la Comunidad de Madrid que superan el millón de euros, el enfoque cántabro no se centra en la promoción de la 'fiesta' per se, sino en su presunto poder para combatir la sangría demográfica.
La defensa del Gobierno: "Ponerlos en el mapa"
Isabel Urrutia, consejera de Presidencia, defiende la iniciativa con vehemencia. Argumenta que estas ayudas, aunque modestas, cumplen su función. Pone como ejemplo el caso de Pesaguero, un municipio con menos de 400 habitantes que, gracias a la subvención, organizó un espectáculo taurino que atrajo a 1.800 aficionados. "Ayudamos con pequeñas ayudas a luchar contra el despoblamiento y poner en el mapa a estos municipios", afirma Urrutia, destacando que se logra "ponerlos en el foco del mundo taurino".
¿Qué se subvenciona exactamente?
El gobierno regional se ofrece a cubrir hasta el 90% de los gastos de organización de los festejos, con unos límites claros para asegurar la distribución de los fondos. Las ayudas se estructuran de la siguiente manera:
- Corridas o rejoneo de toros: hasta 14.500 euros.
- Novilladas con picadores o rejoneo de novillos: hasta 10.000 euros.
- Novilladas sin picadores, becerradas o festivales: hasta 6.000 euros.
- Espectáculos populares similares: hasta 2.000 euros.
En 2023, solo cuatro consistorios recibieron estas ayudas: Pesaguero, Tudanca, Rasines y Bárcena de Pie de Concha. Para 2024, se sumó Molledo a la lista, siendo este el tercer año consecutivo de una política que, según sus impulsores, está dando frutos.
La crítica: ¿Una solución real o una excusa?
Sin embargo, no todos comparten este optimismo. La Fundación Franz Weber, una organización de defensa de los animales, ha puesto en duda la efectividad real de la medida. Su análisis es demoledor: tras tres años y una inversión de aproximadamente 132.000 euros en estas convocatorias, el impacto demográfico ha sido prácticamente nulo.
Cuatro habitantes en tres años
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) parecen respaldar esta crítica. Entre 2021 y 2023, Bárcena de Pie de Concha ganó un solo vecino y Rasines sumó cinco. Por el contrario, Pesaguero y Tudanca, otros de los municipios beneficiados, perdieron población en el mismo período. "Ni fijan población ni suponen una actividad dinamizadora real", concluye la fundación.
Para los críticos, el verdadero propósito de estas subvenciones es otro: "Apoyar la tauromaquia empleando subterfugios como la despoblación". Acusan al ejecutivo cántabro de utilizar un problema social grave como coartada para financiar una actividad que genera un intenso debate social. La controversia, por tanto, está servida: ¿es la tauromaquia una herramienta válida para revitalizar el mundo rural o simplemente una excusa para mantener a flote una tradición con fondos públicos mientras el problema de fondo sigue sin resolverse?