Rendición cognitiva: por qué confiamos en la IA incluso cuando se equivoca
Un estudio de Pensilvania muestra que copiamos errores de la IA y ganamos confianza, debilitando el pensamiento crítico.
Calificación
0 / 5 (0 votos)
Fuente: https://images.pexels.com/photos/8849295/pexels-photo-8849295.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940
Categoría: Tecnología
La pregunta se repite cada vez que la inteligencia artificial se cuela en más tareas cotidianas: ¿la IA nos está volviendo tontos? Un trabajo reciente de la Universidad de Pensilvania sugiere que el problema no es exactamente “volverse tonto”, sino algo más sutil y, quizá, más preocupante: estamos bajando la guardia. Los investigadores lo llaman “rendición cognitiva”, un fenómeno que aparece cuando usamos la IA con un escrutinio mínimo, anulando la intuición y, sobre todo, la deliberación.El equipo diseñó tres experimentos con tests de reflexión cognitiva, esas preguntas trampa en las que la respuesta rápida e intuitiva suele ser incorrecta, mientras que la respuesta correcta exige detenerse, pensar y comprobar. En el estudio, un grupo respondió solo con su razonamiento. El otro podía consultar ChatGPT, pero con una condición clave: el sistema estaba manipulado para fallar a propósito la mitad de las veces.El dato que deja mal cuerpo es claro: cuando la IA ofrecía una respuesta incorrecta, las personas la copiaban el 80% de las veces. Y hay un giro todavía más inquietante: quienes tenían acceso a la IA mostraban más seguridad en sus respuestas, incluso cuando acumulaban errores. En la práctica, muchos participantes “heredaron” la confianza con la que la IA formulaba sus afirmaciones y dejaron de preguntarse si aquello tenía sentido.Para explicar lo que está pasando, el estudio parte de la teoría de Daniel Kahneman sobre el sistema 1 (pensamiento rápido, intuitivo) y el sistema 2 (pensamiento lento, deliberado). Pero añade una pieza nueva que encaja con la era de la IA generativa: un “sistema 3” o “cognición artificial”, el razonamiento que ocurre fuera de nuestra mente, en la propia herramienta.Aquí aparece una distinción importante que suele perderse en el debate público. No es lo mismo “descarga cognitiva” que “rendición cognitiva”. Descargar es usar la IA como apoyo, como quien usa una calculadora o una búsqueda en Google, pero manteniendo el sistema 2 activo: revisas, contrastas y corriges. Rendirse es aceptar sin más. En el experimento, un 73% aceptó respuestas equivocadas (se rindió) y solo un 17% las corrigió (delegó, pero sin tragarse todo).Este patrón conecta con otra idea que ya había generado conversación: la “deuda cognitiva”. En junio de 2025 se viralizó un estudio del MIT, “Tu cerebro en ChatGPT: acumulación de deuda cognitiva al utilizar un asistente de IA al escribir un ensayo”. Allí monitorizaron a los participantes con encefalografía y observaron que el grupo que usó ChatGPT mostró peores resultados de actividad cerebral y se volvió más perezoso a medida que avanzaba la tarea.Aun así, el mensaje de fondo no es que la IA nos “estropee” por defecto. Es lógico que, si una herramienta hace parte del trabajo, el esfuerzo mental baje. Igual que ocurre con una calculadora: reduce carga, no necesariamente capacidad. El problema empieza cuando ya no verificamos lo básico, cuando dejamos de desconfiar y de comprobar. La clave, entonces, no está en si usamos IA, sino en cómo: si delegamos con criterio o si nos rendimos a su seguridad aparente.