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La mascota que no obedece: el creador de Roomba revela su proyecto de vida artificial tras 30 años.
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La mascota que no obedece: el creador de Roomba revela su proyecto de vida artificial tras 30 años.

El fundador de iRobot presenta 'Familiar', una mascota robótica que no obedece órdenes y busca crear un vínculo emocional.

El regreso de un pionero con una visión disruptiva

Cuando Colin Angle, cofundador de iRobot, dejó la compañía tras el fallido acuerdo con Amazon, muchos pensaron que su capítulo en la robótica doméstica había terminado. Sin embargo, Angle ha vuelto con una propuesta que desafía todo lo que conocemos sobre los robots para el hogar. Junto a veteranos de iRobot, ha fundado Familiar Machines & Magic para dar vida a un sueño de 30 años: un robot que no limpia, no habla y ni siquiera obedece siempre.

Una criatura, no una máquina

En la conferencia Future of Everything del Wall Street Journal, Angle presentó su primera creación: 'Familiar'. Este robot cuadrúpedo, de aspecto peculiar y con orejas móviles, no está diseñado para ser un sirviente. Su nombre, inspirado en el folclore europeo que describe a los compañeros sobrenaturales de las brujas, ya nos da una pista de su verdadero propósito: ser un compañero con una personalidad propia.

¿Qué es exactamente 'Familiar'?

Definir a 'Familiar' es complejo. No es un altavoz inteligente con patas ni una mascota robótica convencional. Con 23 grados de libertad, puede expresar emociones a través de movimientos sutiles de su cabeza, cuello, orejas y cejas. Su comunicación es completamente no verbal, emitiendo maullidos y ronroneos para interactuar.

La decisión de no darle un aspecto de animal conocido, como un perro o un gato, es deliberada. Angle quiere evitar que los usuarios tengan expectativas preconcebidas que el robot no pueda cumplir. Es una criatura única diseñada para que te encariñes con su singularidad.

La tecnología que le da vida

El cerebro de 'Familiar' es el potente chip Jetson Orin de Nvidia, que ejecuta un modelo de IA multimodal personalizado. Esto le permite procesar visión, audio y lenguaje directamente en el dispositivo, sin necesidad de enviar datos a la nube, garantizando así la privacidad del usuario. Puede funcionar sin conexión a internet y su carcasa es sensible al tacto.

El equipo, que incluye talento de Disney Research y Boston Dynamics, se apalancó en dos avances clave:

  • Aprendizaje por refuerzo: Permite lograr un movimiento fluido y natural sin necesidad de hardware extremadamente costoso.
  • IA generativa: Crea una ilusión de inteligencia y coherencia en el comportamiento del robot, haciendo que se sienta 'vivo' y con una personalidad consistente.

Un propósito más allá de la obediencia

'Familiar' no está pensado como un juguete ni como un asistente. Su misión es reforzar rutinas saludables y ofrecer compañía activa. Por ejemplo, si detecta que llevas demasiado tiempo mirando la pantalla del móvil, podría intentar captar tu atención para que tomes un descanso. Si entras en casa con prisa, sabrá que debe apartarse y no molestar.

Desobedecer para conectar

La clave de su diseño es que no siempre obedece. "Entrenarlo para que te obedezca perfectamente rompería la ilusión de que tiene su propia personalidad", explica Angle. El objetivo es que el robot tenga sus propias metas y motivaciones, creando una relación más parecida a la que tendrías con una mascota real, llena de sorpresas e interacciones genuinas.

El reto de un mercado lleno de fracasos

La historia de los robots de compañía está plagada de proyectos fallidos como Jibo, Kuri o Anki Vector, que prometían revolucionar el hogar y acabaron olvidados en un armario. Angle confía en que la IA generativa es el ingrediente que faltaba para cambiar esta narrativa.

El prototipo actual fue controlado de forma parcialmente remota, pero la compañía promete un lanzamiento al mercado en 2027 con un robot completamente autónomo. El precio se describe vagamente como "similar al coste de tener una mascota", una afirmación que deja muchas preguntas abiertas. La promesa de Angle es clara: "Si esto acaba siendo un juguete, habremos fracasado. Si es una criatura que quieres en tu mundo, lo habremos conseguido". La pregunta ahora es si el mundo está preparado para adoptar a un amigo artificial que no siempre hace lo que le pides.

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