Ilustración conceptual en pantalla dividida: la IA generando cine junto a una silla de director vacía.
Tecnología

iQiyi apuesta su futuro a la IA: la arriesgada estrategia que podría redefinir el streaming o destruirlo.

El gigante del streaming chino, iQiyi, planea que la IA genere la mayoría de su contenido audiovisual en cinco años.

El ocaso del modelo tradicional: La crisis que fuerza la reinvención de iQiyi

En el competitivo universo del streaming, donde la atención es la moneda más valiosa, estancarse es sinónimo de desaparecer. iQiyi, el coloso del vídeo bajo demanda en China, parece haber interiorizado esta máxima hasta sus últimas consecuencias. Durante su presentación anual de contenidos en Pekín, su fundador y CEO, Gong Yu, lanzó una declaración que ha sacudido los cimientos de la industria audiovisual: la compañía prevé que la inteligencia artificial genere la mayor parte de sus películas y series en un plazo de cinco años. "Es una oportunidad que ocurre una vez en cada década. Tenemos que dejarnos llevar por la marea", sentenció ante una audiencia de productores y directores cuya profesión quedaba, en esa misma frase, puesta en entredicho.

La decisión de iQiyi no es un capricho tecnológico ni una apuesta especulativa. Es un giro de timón forzado por una tormenta perfecta. La plataforma, filial del gigante tecnológico Baidu y con más de 400 millones de usuarios activos mensuales, ha visto cómo su audiencia se desangra hacia formatos más cortos y adictivos, personificados en Douyin, la versión china de TikTok. El vídeo de consumo rápido ha erosionado el tiempo que los usuarios dedican a las producciones de largo formato, provocando una caída del 13% en los ingresos de la compañía en el primer trimestre de 2024. Acorralada financieramente y con la necesidad de buscar capital fresco a través de una segunda cotización en Hong Kong, la apuesta por la IA no es una opción, sino una huida hacia adelante.

La sombra de TikTok y la urgencia del cambio

La influencia de ByteDance no solo ha redefinido las redes sociales, sino que ha alterado todo el ecosistema del entretenimiento digital. La batalla por el tiempo de pantalla se ha vuelto más feroz que nunca, y en esta guerra, el modelo de producción tradicional de series y películas —lento, caro y arriesgado— se ha revelado como una desventaja competitiva. Mientras una superproducción tarda años en desarrollarse, Douyin genera miles de millones de impactos diarios con un coste marginal. Este cambio de paradigma es el que obliga a iQiyi a reescribir sus propias reglas, buscando en la automatización una vía para producir contenido a una escala y velocidad que los humanos, sencillamente, no pueden igualar.

Nadou Pro: el plan maestro para automatizar Hollywood desde Pekín

El epicentro de esta revolución es Nadou Pro, una suite de herramientas de IA que iQiyi presentó como la solución definitiva para la producción cinematográfica. Según la compañía, este software es capaz de gestionar casi todo el proceso creativo: desde la escritura del guion y la creación de storyboards hasta la generación de vídeo y el montaje final. La ambición es total y busca crear un ecosistema de producción de bajo coste y alta escalabilidad.

Curiosamente, Nadou Pro no se basa en modelos de IA propietarios, sino que actúa como un integrador de tecnologías de terceros, incluyendo a sus competidores directos como Alibaba, ByteDance y Kuaishou. Para su versión internacional, integrará modelos de vanguardia como Google Veo 3.1, demostrando una estrategia pragmática de usar las mejores herramientas disponibles, sin importar su origen. Para alimentar esta maquinaria, iQiyi ha lanzado una biblioteca de activos virtuales y de "talento firmado" para que creadores externos puedan generar contenido utilizando personajes y universos preexistentes de la plataforma.

Incentivos para una nueva era de creadores

Para atraer a los creadores a su nuevo ecosistema, iQiyi ha diseñado un plan de incentivos agresivo, muy similar al modelo que YouTube usó para construir su imperio:

  • Un 20% de ingresos adicionales sobre publicidad y suscripciones para quienes produzcan contenido con la herramienta Nadou Pro.
  • Un catálogo de lanzamiento con 16 películas generadas íntegramente por IA, enfocadas en géneros como ciencia ficción y anime para probar la receptividad del mercado.
  • Un objetivo público y medible: estrenar una película generada por IA que sea un éxito comercial antes de que finalice el verano de 2024.

¿Revolución o espejismo? El riesgo de un público que no quiere cine sintético

La pregunta fundamental que pende sobre la estrategia de iQiyi es si alguien estará dispuesto a pagar por ver contenido generado por un algoritmo. La historia reciente invita, como mínimo, al escepticismo. OpenAI, que había generado una expectación sin precedentes con su modelo de vídeo Sora, decidió enterrar el proyecto el mes pasado debido a sus costes prohibitivos, que superaban el millón de dólares diarios. Con Sora, también se esfumó la inversión de 1.000 millones de dólares que Disney había comprometido, un claro indicativo de que la tecnología aún no está madura para el mercado masivo.

El vídeo generado por IA ha encontrado su nicho en plataformas de consumo rápido como TikTok e Instagram, donde el coste de atención del usuario es nulo y la decepción se borra con un simple deslizamiento de dedo. Sin embargo, pretender que esa misma tolerancia se traslade a un largometraje de dos horas por el que se paga una suscripción es un salto de fe considerable. El riesgo para iQiyi es que su audiencia actual, fiel a los dramas chinos (C-dramas) y al anime coreano de alta calidad, sea precisamente la que menos tolerancia tenga hacia el "AI slop", el término acuñado para describir el contenido sintético de baja calidad. Esta situación refleja el dilema de otras plataformas, donde el propio modelo de negocio ha facilitado la proliferación de contenido IA, a menudo en detrimento de la calidad y de los creadores humanos.

El factor humano: el gran perdedor

Aunque Gong Yu aseguró que iQiyi seguirá invirtiendo en producción profesional, la dirección es inequívoca: el contenido humano reducirá progresivamente su peso en la plataforma. Los principales damnificados son los productores, guionistas y directores que abarrotaban la sala en Pekín. El nuevo sistema los relega, en el mejor de los casos, a un rol de supervisores de un proceso que ya no controlan. Este fenómeno no es exclusivo del entretenimiento; la industria automotriz ya ha mostrado cómo la IA puede justificar reestructuraciones laborales masivas. En el nuevo esquema de iQiyi, los profesionales del sector audiovisual pasan de ser los arquitectos de la narrativa a meros validadores de la creatividad de una máquina, un cambio de paradigma cuyas consecuencias apenas empezamos a vislumbrar.

Es una suite de herramientas de IA de iQiyi que automatiza casi todo el proceso cinematográfico. Integra tecnologías de terceros para gestionar desde el guion hasta el montaje, buscando una producción de bajo coste y alta escalabilidad.

Es el término acuñado para describir el contenido sintético de baja calidad generado por inteligencia artificial. Describe producciones genéricas o mal ejecutadas que saturan las plataformas en detrimento de la calidad y los creadores humanos.

Se refiere a formatos de vídeo cortos y adictivos, popularizados por plataformas como TikTok. Este contenido erosiona el tiempo de visionado de producciones largas, ya que se produce a un coste marginal y genera un altísimo nivel de interacción.

Para combatir la caída de ingresos y la competencia de formatos cortos como Douyin (TikTok). La IA permite producir contenido a mayor escala y velocidad, reduciendo costes y los largos tiempos del modelo tradicional. Es una respuesta a la crisis del streaming de largo formato.

Es una suite de herramientas de IA diseñada para gestionar casi todo el proceso cinematográfico. Automatiza desde la escritura de guiones y creación de storyboards hasta la generación de vídeo y el montaje final, integrando tecnologías de IA de diferentes proveedores para producir contenido a bajo coste.

El principal riesgo es que el público no quiera pagar por contenido sintético. Su audiencia, acostumbrada a dramas de alta calidad, podría rechazar las producciones de IA de menor calidad (AI slop), provocando una pérdida de suscriptores y dañando la reputación de la plataforma.
E

Escrito por

Eder Muñoz Fundador & Editor · SoyReportero

Ingeniero de Sistemas con especialización en desarrollo de software y arquitecturas digitales. Fundador de SoyReportero, plataforma de noticias tecnológicas construida y operada desde su concepción técnica. Apasionado por la inteligencia artificial, el ecosistema tech y su impacto en Latinoamérica.

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