Un contador ganó en Kalshi apostando contra la promesa de recortar gasto federal con DOGE
Alan Cole apostó sus ahorros en Kalshi contra recortes rápidos de gasto federal y ganó 128.000 dólares.
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Categoría: Tecnología
Cuando Alan Cole vio cómo los fans de Elon Musk pujaban con entusiasmo en Kalshi por un contrato que apostaba a que el Department of Government Efficiency (DOGE) lograría reducir de forma efectiva el gasto federal en un año, no lo interpretó como una señal de optimismo, sino como una oportunidad. Cole, contador especializado en impuestos internacionales, pensó que ahí había una lectura básica que el mercado estaba pasando por alto: el presupuesto federal no se “recorta” con la rapidez con la que se recorta una partida doméstica.Según contó The Wall Street Journal en una historia sobre sus ganancias, Cole se apoyó en lo que mejor conoce: cómo se mueven (y cómo no se mueven) las obligaciones del Estado. Incluso si DOGE cancelaba algunos contratos y despedía trabajadores —algo que, de hecho, ocurrió—, seguirían en pie compromisos ya asumidos y, sobre todo, el peso de una deuda federal en aumento. En otras palabras, aunque hubiera tijera en algunos rubros, el gasto total difícilmente iba a “encogerse” de manera instantánea.Con esa convicción, Cole tomó una decisión extrema: apostó todos sus ahorros de vida, más de 342.000 dólares, al lado contrario. Su jugada fue creciendo con el tiempo; de forma gradual llegó a acumular alrededor del 3% de ese mercado de predicción en Kalshi, que se expandió hasta los 12 millones de dólares. En el camino, también realizó algunas apuestas de cobertura para gestionar el riesgo, según relató al WSJ.El desenlace llegó con un dato duro. El 20 de febrero, el gobierno publicó el informe de gasto de cierre de 2025, y el resultado fue claro: el gasto aumentó frente a 2024. Con ese reporte, la apuesta de Cole se confirmó y el contador se llevó 470.300 dólares, lo que representa una ganancia neta de 128.000.Más allá del golpe de suerte (y de nervios), el caso ilustra por qué los mercados de predicción como Kalshi se han vuelto un termómetro cultural y financiero: mezclan convicciones políticas, narrativas virales y dinero real. Y, a veces, premian a quien se anima a ir contra la euforia, armado con una idea simple: en el Estado, casi nada cambia de un día para otro.