Ilustración dividida de un iPhone 7 Plus en dos etapas de su vida, simbolizando su durabilidad y resistencia contra la obsolescencia programada.
Tecnología

Mi iPhone 7 Plus de 2017 refuta el mito de la obsolescencia programada: una experiencia de casi una década.

Un iPhone 7 Plus de 2017, con tres dueños y casi una década de uso, desafía la teoría de la obsolescencia programada de Apple.

El Origen de un Mito y un Dispositivo Legendario

La conversación sobre la obsolescencia programada es un fantasma que persigue a la industria tecnológica, con Apple a menudo en el centro del debate. Muchos recuerdan el polémico caso de hace años, cuando una actualización de iOS ralentizó los iPhone 6. Aunque Apple explicó que la medida buscaba proteger las baterías degradadas, la controversia alimentó la desconfianza de los usuarios. Sin embargo, ¿es esta la norma o una excepción mal gestionada? Mi experiencia personal con un dispositivo concreto sugiere lo contrario, y se ha convertido en mi prueba de campo definitiva: un iPhone 7 Plus que compré en enero de 2017.

Este no era un iPhone cualquiera. Presentado en septiembre de 2016, el iPhone 7 Plus fue un punto de inflexión. Fue el primer modelo de la compañía en incorporar un sistema de doble cámara, introduciendo un teleobjetivo que cambió las reglas del juego en la fotografía móvil. Para mí, que venía de varios años en el ecosistema Android, representaba el salto de calidad que estaba buscando. Su pantalla de 5,5 pulgadas, aunque LCD, ofrecía una calidad de imagen espectacular para la época, y su autonomía me permitía superar el día de uso sin problemas. Era un dispositivo premium en todos los sentidos, construido para durar. Poco sabía en ese momento hasta qué punto lo haría.

La Odisea de un iPhone: Tres Vidas, un Mismo Rendimiento

La vida de este teléfono ha sido más interesante que la de muchos dispositivos nuevos. Ha pasado por tres manos distintas, cada una con un perfil de uso diferente, demostrando una resiliencia que desafía las expectativas modernas del ciclo de vida de un producto tecnológico.

Primer Acto: El Propietario Original y la Tentación del iPhone X

Durante el año y medio que fue mi teléfono principal, el iPhone 7 Plus se comportó de manera impecable. Me acompañó en viajes, proyectos y en el día a día sin un solo fallo. Sin embargo, la industria no se detiene, y en noviembre de 2017 Apple lanzó el icónico iPhone X, un rediseño que marcaba el futuro de la línea. La tentación fue demasiado grande y decidí dar el salto. Pude haber vendido el 7 Plus y recuperar una buena parte de la inversión, pero sentí que su historia no debía terminar ahí. Decidí que su próximo capítulo estaría en manos de alguien que realmente pudiera exprimir su potencial creativo.

Segundo Acto: Un Regalo para la Creatividad

Le regalé el teléfono a mi amigo Enrique, un talentoso músico y fotógrafo. Para alguien acostumbrado a móviles de gama baja que apenas superaban los 200 euros, recibir un dispositivo de alta gama, incluso de segunda mano, fue una revelación. Las capacidades de su cámara y la fluidez del sistema operativo le abrieron un nuevo mundo. "Es el mejor aparato que he visto nunca", me confesó, asombrado por la calidad de las fotos y el rendimiento general. Verle disfrutarlo y aprovecharlo al máximo fue mucho más gratificante que cualquier dinero que hubiera podido obtener por su venta. Enrique le sacó un jugo que yo, probablemente, nunca le habría sacado.

Tercer Acto: El Héroe del Día a Día

Años después, Enrique decidió actualizarse a un iPhone más moderno, ya completamente convertido al ecosistema de Apple. Me preguntó si podía regalarle el iPhone 7 Plus a un tercero. Así fue como el dispositivo llegó a manos de Jose, su actual y tercer dueño. El perfil de Jose es el de un usuario intensivo y pragmático. Dirige una pequeña empresa de mensajería y utiliza el móvil como su principal herramienta de trabajo: mapas, apps de mensajería, gestión de documentos y llamadas constantes. En su tiempo libre, disfruta de juegos casuales y de fotografiar sus viajes. Aunque no necesita lo último en tecnología, sí requiere un dispositivo fiable que no le falle. Y este iPhone, con varios años a sus espaldas, ha cumplido con creces.

Veredicto Final: ¿Envejecen Bien los iPhone?

Casi una década después de su lanzamiento, cada vez que veo a Jose y sostengo mi antiguo iPhone 7 Plus, me cuesta creer que sea el mismo terminal. Al compararlo con mi iPhone 17 Pro Max actual, es obvio que hay una diferencia de velocidad al abrir aplicaciones, pero en ningún caso se siente como un teléfono lento o inutilizable. De hecho, tras analizar decenas de móviles de gama media y de entrada para otros medios, puedo asegurar que muchos terminales nuevos rinden peor que este veterano de guerra.

Lo más sorprendente es la batería. A pesar de que el sistema lleva años mostrando el mensaje de 'Recomendación de servicio', Jose se niega a cambiarla. "Es que no hace falta", me dice. Admite que ya no dura tanto como al principio y a veces necesita una carga a media tarde, pero sigue aguantando una jornada laboral completa sin problemas. Su lógica es simple: mientras cumpla su función, no hay razón para repararlo.

A nivel de software, el iPhone 7 Plus se quedó oficialmente en iOS 15, lo que significa que no recibe las últimas funciones de Apple. Sin embargo, la compañía no lo ha abandonado por completo. De forma periódica, sigue lanzando parches de seguridad cruciales, como el que llegó este mismo mes para modelos con hasta 11 años de antigüedad, garantizando que el dispositivo permanezca seguro frente a amenazas. Esta historia no es una recomendación para comprar un iPhone 7 Plus en 2026, pero sí una poderosa evidencia de que la calidad de construcción y el soporte de software a largo plazo crean un valor duradero. Y la ironía final es deliciosa: la persona que hoy demuestra con su uso diario que la obsolescencia programada de Apple es un mito es Jose, el mismo que una vez me lo aseguró con total convencimiento.

Es la práctica de diseñar productos con una vida útil artificialmente limitada para incentivar su reemplazo. Esto puede deberse a fallos planificados, falta de repuestos o incompatibilidad con software nuevo, forzando al consumidor a comprar un modelo más reciente.

Es una configuración que usa dos lentes para mejorar la fotografía móvil. Típicamente combina un sensor principal con uno secundario, como un teleobjetivo para zoom óptico o un gran angular, permitiendo efectos como el modo retrato con mayor precisión.

Son actualizaciones de software enfocadas en corregir vulnerabilidades y fallos de un sistema operativo. No añaden funciones nuevas, pero son cruciales para proteger el dispositivo y los datos del usuario contra virus, malware y otras amenazas de ciberseguridad.

Sí. Experiencias con modelos como el iPhone 7 Plus demuestran su gran durabilidad y rendimiento funcional tras muchos años. Su calidad de construcción y el soporte de software extendido por parte de Apple permiten que sigan siendo útiles y seguros, desafiando la idea de una vida útil artificialmente corta.

Sí, para tareas diarias y de trabajo su rendimiento sigue siendo fiable. Aunque no compite con los modelos actuales en velocidad, a menudo supera a móviles nuevos de gama media. Sigue siendo una opción funcional gracias a su construcción robusta y a los parches de seguridad que recibe.

El iPhone 7 Plus recibió su última gran actualización de funciones con iOS 15. A pesar de no recibir versiones posteriores, Apple no lo ha abandonado y continúa enviando parches de seguridad críticos, garantizando que el dispositivo permanezca protegido frente a nuevas amenazas y vulnerabilidades.
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Escrito por

Eder Muñoz Fundador & Editor · SoyReportero

Ingeniero de Sistemas con especialización en desarrollo de software y arquitecturas digitales. Fundador de SoyReportero, plataforma de noticias tecnológicas construida y operada desde su concepción técnica. Apasionado por la inteligencia artificial, el ecosistema tech y su impacto en Latinoamérica.

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