Un radiotelescopio en la cara oculta lunar para escuchar la edad oscura del Universo
LuSEE-Night se instalará en la cara oculta lunar para captar señales débiles del Universo temprano, inaccesibles desde la Tierra.
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Categoría: Tecnología
Si alguna vez has buscado un lugar sin luces para ver una lluvia de meteoros, ya entiendes la lógica detrás de los grandes observatorios: cuanto más lejos de la “civilización”, mejor. Por eso existen gigantes astronómicos en el desierto de Atacama, en cumbres volcánicas como el Roque de los Muchachos o en llanuras remotas donde se despliega el Square Kilometre Array. Pero para el astrónomo Jack Burns, que empezó su carrera a finales de los 70 en el Very Large Array de Nuevo México, el siguiente salto no está en otro desierto terrestre: está en la Luna. Y, más concretamente, en su cara oculta.La Tierra tiene límites difíciles de esquivar cuando se intenta escuchar el Universo más primitivo. Por un lado, la ionosfera bloquea gran parte del espectro de baja frecuencia. Por otro, incluso en lugares privilegiados sigue existiendo contaminación electromagnética generada por la actividad humana: redes eléctricas, telecomunicaciones, radares… Todo ese “ruido” tapa justo las señales más frágiles.El objetivo es ambicioso: captar emisiones de radio asociadas a las edades oscuras cósmicas, un periodo de entre 200 y 400 millones de años que comenzó apenas 380.000 años después del Big Bang. El hidrógeno neutro —el elemento más abundante del cosmos— emite en laboratorio a 21 centímetros, pero tras viajar miles de millones de años esa señal llega “estirada” a frecuencias inferiores a 50 MHz. Son frecuencias muy bajas y, además, extremadamente débiles. Desde la Tierra, escucharlas bien es casi imposible.Ahí entra en juego la cara oculta de la Luna, uno de los lugares más silenciosos del sistema Solar interior. La masa lunar actúa como un escudo natural que bloquea interferencias terrestres y, cuando llega la noche lunar (hasta 14 días terrestres), se alcanza un silencio electromagnético casi total: sin radiación solar directa y sin el zumbido tecnológico de nuestro planeta. Un escenario ideal para “oír” el cosmos.El protagonista de esta historia se llama LuSEE-Night (Lunar Surface Electromagnetics Experiment – Night). Operará entre 0,1 y 50 MHz con una misión clara: trazar el primer mapa del cielo en baja frecuencia y, con suerte, detectar señales del amanecer cósmico. Su diseño tuvo que equilibrar exigencias contradictorias: alta sensibilidad para detectar lo más tenue, resistencia para sobrevivir a un entorno lunar de grandes variaciones térmicas, mínimo ruido propio y capacidad de comunicarse con la Tierra.El camino no ha sido sencillo. En 2024, el módulo Odysseus —primer alunizaje estadounidense en 50 años— aterrizó mal, se rompió una pata y solo transmitió dos horas de datos, aunque bastaron para confirmar que el hardware funcionaba. En marzo de 2025, Firefly logró el primer alunizaje privado exitoso con Blue Ghost 1. Ahora LuSEE-Night viajará en Blue Ghost 2, que alunizará en la cara oculta, fuera de la vista directa de la Tierra.Si la misión sale bien, la hoja de ruta apunta más alto: FarView, un interferómetro lunar colosal que permitiría estudiar esas edades oscuras con una precisión inédita. Su ensamblaje podría comenzar en la década de 2030 con financiación inicial de la NASA. Más allá de la cosmología, el premio sería enorme: afinar modelos sobre el nacimiento de las primeras estrellas y galaxias y abrir una nueva etapa en la Luna como plataforma científica permanente para la humanidad.