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Japón prueba una planta solar en órbita: energía por microondas para iluminar la Tierra

Japón lanza Ohisama, un satélite que convierte luz solar en microondas para enviar energía a una antena terrestre.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/02/28 | 17:36

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Japón prueba una planta solar en órbita: energía por microondas para iluminar la Tierra

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Categoría: Tecnología

La idea suena a ciencia ficción, pero Japón está decidido a convertirla en ingeniería real: colocar una “planta solar” en el espacio, donde siempre hay sol y nunca hay nubes. El concepto no es nuevo. Isaac Asimov ya lo imaginó en 1941 en su relato “Razón”, y en 1968 el ingeniero aeroespacial Peter Glaser lo aterrizó en un artículo técnico publicado en Science. Desde entonces, organizaciones como la NASA, el Instituto Tecnológico de California y Japan Space Systems han estudiado el camino. Ahora, Japón parece estar más cerca que nadie de lograr lo que aún no se ha conseguido: generar electricidad en órbita y enviarla directamente a la Tierra.

El contexto explica la urgencia. La energía solar domina el discurso renovable, pero tiene dos límites muy concretos: necesita mucho espacio para desplegar paneles y depende del ciclo día-noche y del clima. En una isla con territorio limitado, Japón no puede multiplicar indefinidamente los parques fotovoltaicos. En cambio, a cientos de kilómetros de altura, la radiación solar es constante: no hay nubes, y el “apagón” nocturno desaparece. Esa promesa —energía continua— es lo que hace que el proyecto sea tan atractivo.

La apuesta japonesa se apoya en un objetivo ambicioso: los modelos comerciales que desarrolla J-spacesystems aspiran a generar alrededor de un gigavatio de potencia constante. Para ponerlo en perspectiva, equivale a la potencia de un reactor nuclear estándar y podría cubrir cerca del 10% del consumo de una megaciudad como Tokio. Además, una planta solar orbital podría redirigir su haz de energía hacia distintas antenas receptoras según la demanda, abriendo un escenario nuevo: atender picos de consumo o enviar electricidad a zonas en emergencia, algo difícil con la infraestructura actual.

La pieza clave de la prueba se llama Ohisama (“sol” en japonés). Es un satélite de 180 kg con un panel integrado de aproximadamente 70 cm por 2 metros, que orbitará a 450 km de altitud. En esa órbita generará 720 vatios, los convertirá en microondas y los enviará hacia una antena receptora de 64 metros ubicada en Nagano. Si todo funciona, la energía se reconvertirá en electricidad para un gesto simbólico pero crucial: encender un LED. La potencia es pequeña a propósito; lo importante es validar que la transmisión atraviesa la ionosfera en condiciones reales. Japón ya lo probó en 2024 desde un avión a siete kilómetros de altura, pero esto es otro nivel.

El calendario ya está en marcha. La ventana para el tercer intento se abrió el 25 de febrero y se extiende, como respaldo, hasta el 25 de marzo. El lanzamiento se hará desde el Puerto Espacial Kii, en Kushimoto (prefectura de Wakayama), el primer sitio de lanzamiento privado en Japón. La misión depende del cohete Kairos 5 de Space One, y ahí aparece el primer gran riesgo: los dos lanzamientos anteriores fracasaron.

Y aunque el satélite llegue a órbita, el reto mayor sigue siendo físico: la difracción de las microondas en transmisiones de miles de kilómetros. Evitar que el haz se disperse exige antenas enormes y un control de fase extremadamente preciso. Japón lleva décadas trabajando en ese cuello de botella.

Si el experimento sale bien, el siguiente salto sería monumental: matrices de paneles solares de 2,5 km² en órbita geoestacionaria (36.000 km) y antenas receptoras de 4 km de diámetro en tierra. La comercialización se estima a partir de 2040, con una ambición extra: no solo abastecer la red en la Tierra, sino también suministrar energía para misiones de exploración lunar. De momento, todo empieza con una pregunta simple y decisiva: ¿llegará la energía del espacio para encender esa pequeña luz?

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