España y Portugal lanzarán una constelación de satélites para vigilar catástrofes casi en tiempo real
La Constelación Atlántica captará imágenes de la Península cada 2-3 horas para mejorar la respuesta ante desastres.
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Categoría: Tecnología
Cuando una DANA arrasa una ciudad o una cadena de borrascas convierte carreteras en ríos, cada hora cuenta. Ver lo que ocurre desde el aire —y hacerlo con continuidad— puede marcar la diferencia entre reaccionar tarde o desplegar recursos con precisión. Con esa idea de fondo, España y Portugal han decidido unir fuerzas para poner en órbita una nueva “Constelación Atlántica” de satélites centrada en monitorizar catástrofes naturales casi en tiempo real.La península Ibérica no necesita demasiados ejemplos para justificar el proyecto: las inundaciones de principios de 2026 y el recuerdo reciente de la DANA que golpeó Valencia han demostrado hasta qué punto es crucial seguir la evolución de un fenómeno mientras sucede. Hoy, la referencia europea para emergencias y gestión forestal son los satélites Copernicus/Sentinel de la Agencia Espacial Europea (ESA), capaces de generar imágenes de la Península cada dos o tres días. Es información valiosa, pero en una emergencia esa cadencia puede quedarse corta.La Constelación Atlántica busca cerrar esa brecha. El plan es desplegar 16 satélites pequeños —ocho por cada país— que orbitarán a menos de 700 kilómetros de la Tierra. Trabajarán coordinados para ofrecer imágenes del territorio cada dos o tres horas, un salto enorme frente a los ciclos actuales. No pretende sustituir a Sentinel, sino complementarlo con una capa de observación mucho más frecuente, pensada para decisiones rápidas sobre el terreno.El proyecto también tiene una lectura estratégica. Según explicó Nicolás Martín, director de Usuarios, Servicios y Aplicaciones de la Agencia Espacial Española, se trata de una iniciativa “muy relevante para el sector aeroespacial español y para nuestra autonomía estratégica”. Y aunque su misión principal se centra en emergencias, su utilidad se extiende a ámbitos como la agricultura, donde el seguimiento de la vegetación y el estado del suelo es clave.En el lado español, la adjudicación ha recaído en la catalana Open Cosmos, que diseñará y fabricará los ocho satélites. El ICE-CSIC desarrollará una de las cuatro cargas útiles de cada unidad y los algoritmos para extraer datos geofísicos. En Portugal, GeoSat liderará el desarrollo, con la ESA supervisando el conjunto.Cada satélite llevará cuatro instrumentos: cámaras ópticas multiespectrales de alta resolución para analizar vegetación y terreno; sensores de reflectometría GNSS para medir humedad del suelo o el estado del mar; conectividad IoT; y un sistema para identificar y rastrear embarcaciones. La hoja de ruta prevé un primer satélite demostrador, Pathfinder, listo a finales de este año y con lanzamiento en el primer semestre de 2027. Servirá para validar tecnologías antes de fabricar el resto. El despliegue completo llegará en los años siguientes, con una promesa clara: que la próxima gran emergencia se gestione con información mucho más cercana al “ahora”.