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El parque solar que salvó una planta del Mojave: ecovoltaica y un microclima inesperado

En el Mojave, una megaplanta solar multiplicó una especie casi extinta al conservar suelo y crear sombra húmeda.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/03/01 | 12:31

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El parque solar que salvó una planta del Mojave: ecovoltaica y un microclima inesperado

Fuente: https://images.pexels.com/photos/14096757/pexels-photo-14096757.jpeg?auto=compress&cs=tinysrgb&h=650&w=940

Categoría: Tecnología

En el desierto de Mojave, donde el calor y la sequedad parecen no dejar margen para la vida, sobreviven unas 2.000 especies de plantas adaptadas a condiciones extremas. Entre ellas hay una particularmente frágil: la threecorner milkvetch, una planta rastrera tan rara que llegó a estar al borde de desaparecer. Durante años se la evaluó para su posible inclusión en la Ley de Especies en Peligro de Estados Unidos, porque su existencia depende de una combinación casi caprichosa de factores: suelos arenosos muy concretos y, sobre todo, lluvias oportunas.

Su estrategia de supervivencia es tan discreta como arriesgada. La semilla permanece latente bajo el suelo y sólo germina cuando las precipitaciones son favorables. En años secos, la planta puede pasar completamente desapercibida, como si no existiera. Por eso, en un entorno donde también vive otra especie amenazada, la tortuga del desierto (Gopherus agassizii), la idea de instalar una enorme planta fotovoltaica sonaba a receta para el desastre.

El punto de inflexión llegó con el Gemini Solar Project, una de las mayores plantas fotovoltaicas de Estados Unidos. Lo habitual en proyectos de este tipo es el “desbroce y nivelación”: se arranca la vegetación, se aplana el terreno y se prepara una superficie casi lunar para los paneles. Ese método no sólo elimina plantas visibles; también destruye el banco de semillas latentes, justo lo que la threecorner milkvetch necesita para reaparecer cuando llueve.

Pero aquí ocurrió algo distinto. Para poder construir en una zona tan sensible, el proyecto adoptó un enfoque de mínima alteración: conservar la capa superior del suelo, respetar el relieve natural y reducir el impacto sobre el hábitat. Según un estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution, el resultado fue sorprendente: la población de threecorner milkvetch pasó de 12 ejemplares a 93. Y no sólo aumentó el número: las nuevas plantas eran más grandes y producían más flores.

La investigadora Tiffany Pereira observó además un detalle clave: las plantas no prosperaban bajo los paneles, sino en las franjas entre hileras, donde siguen recibiendo luz intensa para madurar. Entonces, ¿qué aportan los paneles? La hipótesis es que crean sombra parcial sobre el suelo y ralentizan la evaporación, generando un microclima más húmedo. En una especie que “espera” humedad para germinar, esa pequeña diferencia puede ser decisiva.

Aun así, no todo está resuelto. Las lluvias recientes han sido favorables y falta comprobar qué ocurrirá en periodos largos de sequía. También existe la posibilidad de que, en años muy húmedos, la ausencia de plantas bajo los paneles implique pérdida de hábitat potencial. Con todo, el caso refuerza una idea cada vez más presente en la ecovoltaica: no siempre hace falta arrasar un terreno para producir energía. A veces, diseñar con cuidado puede cambiar el destino de una especie.

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