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Texas prueba carreteras con plástico reciclado y asfalto más resistente al calor extremo

Un tramo en Texas usa plástico reciclado en el asfalto para resistir calor, tráfico pesado y reducir mantenimiento.

Publicado por: admin (soyreportero)

2026/03/02 | 11:44

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Texas prueba carreteras con plástico reciclado y asfalto más resistente al calor extremo

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Categoría: Tecnología

Mientras en muchas ciudades los socavones revientan ruedas y disparan el gasto público, en Texas ya se está probando una alternativa que suena simple, pero apunta alto: asfalto reforzado con plástico reciclado. La idea no es futurista ni de laboratorio. En Rockwall, Texas, los coches ya circulan sobre un tramo real de poco más de un kilómetro construido con esta mezcla.

El impulso nace de un dato incómodo: cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo y menos del 10 % se recicla. El resto termina en vertederos, incineradoras o directamente disperso en el medioambiente. Para Sahadat Hossain, ingeniero civil y director del Instituto de Residuos Sólidos para la Sostenibilidad de la Universidad de Texas, ese excedente era también una oportunidad técnica. Tras años de investigación, su equipo desarrolló un asfalto modificado que sustituye entre un 8 % y un 10 % del betún tradicional por plástico fundido procedente de residuos cotidianos, como bolsas o botellas.

El proceso empieza con la limpieza y trituración del plástico hasta convertirlo en pequeñas escamas. Luego se mezcla con el asfalto a alta temperatura para que se funda por completo y quede integrado en la matriz del firme. En el tramo de Rockwall, según el equipo investigador, se utilizaron unas 4,5 toneladas de residuos plásticos para pavimentar un kilómetro de un solo carril.

¿La promesa? Más durabilidad. El plástico actúa como un refuerzo que aporta flexibilidad y resistencia térmica, dos factores clave en estados como Texas, donde en verano el termómetro supera con facilidad los 38 °C y el betún tiende a ablandarse. Hossain lo resume en un beneficio directo: un pavimento que se agrieta menos y soporta mejor el tráfico pesado “reduce intervenciones y costes de mantenimiento”. De momento, tanto en pruebas en el campus universitario como en vía abierta al tráfico, el firme se ha mantenido en buen estado bajo calor extremo.

La comparación con España ayuda a ponerlo en contexto. Con una red de carreteras en su peor estado, rehabilitar estructuralmente un kilómetro puede alcanzar los 100.000 euros, y el déficit de conservación supera los 13.500 millones. Cualquier tecnología que alargue la vida útil del firme impacta en el bolsillo público y en la seguridad.

El proyecto estadounidense aún tiene retos: para escalarlo necesita un suministro estable de plástico bien clasificado, y el equipo sigue analizando cómo envejece el pavimento. Las primeras mediciones apuntan a una liberación mínima de microplásticos, muy inferior a la que generan los neumáticos al rodar, pero el seguimiento continúa. Si se confirma su eficacia a gran escala, la ecuación es potente: menos residuos acumulados, menor dependencia del petróleo y carreteras que aguanten más años sin abrirse en canal.

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