OpenClaw: La IA Viral que China Abrazó y Luego Prohibió a sus Funcionarios por Riesgos de Ciberseguridad
OpenClaw, un agente de IA autónomo, se volvió viral en China, pero el gobierno lo prohibió a funcionarios por enormes riesgos de ciberseguridad.
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Categoría: Tecnología
La irrupción de OpenClaw, un agente de inteligencia artificial, ha desatado una verdadera revolución en China, comparable a lo que fue el "momento DeepSeek". Este proyecto ha escalado a un nivel de popularidad sin precedentes, superando a gigantes como React o Linux en estrellas de GitHub en apenas tres meses, un indicador claro de su acogida masiva.El frenesí por OpenClaw en ciudades como Shenzhen es palpable: la gente hace colas para instalarlo o paga a terceros para que lo hagan. Este agente no es solo una curiosidad; ha llegado como una solución disruptiva a un problema endémico en las empresas chinas: la fragmentación del software. Con un promedio de 150 sistemas IT independientes por compañía, y la mayoría sin APIs ni documentación, la integración de la IA parecía una quimera. OpenClaw rompe esta barrera al tomar el control de la máquina, "ver" la interfaz, hacer clics y escribir en navegadores, operando con una autonomía que imita la interacción humana.Sin embargo, esta capacidad tiene un costo y un riesgo. OpenClaw es un verdadero "agujero de tokens". A diferencia de un chatbot tradicional, su operación continua y autónoma puede consumir hasta 50 millones de tokens diarios en usuarios avanzados. Esta fiebre ha disparado el consumo global, llevando a modelos chinos como Kimi 2.5 y DeepSeek a devorar el 61% de los tokens de OpenRouter para finales de febrero. Kimi, de hecho, generó en 20 días más ingresos de lo proyectado para todo 2025.Pero este éxito desmedido encendió las alarmas. La habilidad de OpenClaw para "ver" todo en pantalla y ejecutar comandos por sí mismo presenta riesgos de ciberseguridad colosales. El gobierno de Beijing, que inicialmente apoyó el desarrollo con subsidios millonarios en lugares como Shenzhen, ha dado un giro de 180 grados, imponiendo restricciones severas. Agencias gubernamentales, empresas estatales y grandes bancos nacionales han recibido órdenes urgentes prohibiendo su instalación en dispositivos de oficina y móviles corporativos.Desde su viralización, expertos advirtieron sobre estos peligros. Una auditoría inicial de los "skills" de ClawdHub reveló cientos de ellos como maliciosos, lo que impulsó una alianza con la firma española de ciberseguridad VirusTotal, parte de Google. El riesgo es triple: acceso a datos privados, capacidad de comunicación con el exterior y exposición a contenido no fiable o ataques de prompt injection.Para las grandes tecnológicas chinas, la situación es agridulce. Mientras algunas se apresuran a ofrecer despliegues de OpenClaw en sus nubes, la prohibición estatal ha causado la caída en bolsa de startups de IA como Zhipu o MiniMax Group. Detrás de estas medidas también subyace la preocupación del gobierno por la pérdida de control, un tema recurrente en China. Un agente de IA autónomo que opera fuera de la supervisión gubernamental desafía los mecanismos que Pekín ha perfeccionado con su Gran Cortafuegos.El futuro de OpenClaw en China es incierto. Aunque el país ha abrazado la IA con entusiasmo, los riesgos de seguridad son innegables y han forzado a establecer límites. Sin embargo, al ser un proyecto de código abierto, detener su adopción entre usuarios finales y entusiastas, a pesar de la voluntad del gobierno chino, será una tarea extraordinariamente difícil.