Periodista acusa a Google de ‘robar’ su voz para IA y presenta demanda
Ex estrella de la radio acusa a Google de “robarle” su voz para alimentar una IA y presenta una demanda histórica que podría cambiar cómo se regulan las voces sintéticas.
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Categoría: Tecnología
Un veterano periodista de radio y presentador estadounidense ha llevado a Google a los tribunales con una acusación sin precedentes: dice que la compañía copió su voz para entrenar una inteligencia artificial sin su permiso, y ahora exige justicia por el uso no autorizado de lo que considera su sello personal más preciado.
Se trata de David Greene, un reconocido ex moderador de programas emblemáticos de la radio pública estadounidense como Morning Edition y coanfitrión de Left, Right & Center, quien ha dedicado décadas a perfeccionar su voz, tono y estilo narrativo. Según su demanda, Google habría utilizado esa voz como base para uno de los modos de salida de su herramienta de IA, NotebookLM, sin compensarle ni pedirle permiso, lo que constituye una vulneración de sus derechos.
Greene descubrió el supuesto uso de su voz después de que un colega le preguntara si había prestado su voz para un producto de Google, porque sonaba “exactamente igual a él”. Intrigado, el periodista escuchó el audio generado por la IA y quedó impactado por lo que consideró un clon casi idéntico de su timbre, ritmo y matices conversacionales. Esto no solo le sorprendió, sino que también le preocupó profundamente; según la demanda, la voz sintética reproducía detalles singulares —el ritmo, la cadencia y ciertas tics del habla— que él había trabajado durante años para hacer suya.
En su queja legal presentada ante la Corte Superior del Condado de Santa Clara (California), Greene afirma que la reproducción de la voz va mucho más allá de una coincidencia técnica. Sus abogados incluyeron análisis de voz de terceros que muestran una similitud estadística entre la voz de la IA y la suya, con una “confianza” considerable en la coincidencia, lo que en su opinión refleja un uso indebido de su identidad vocal.
La demanda no solo acusa a Google de apropiación indebida de voz, sino que plantea cuestiones más amplias sobre la propiedad intelectual de las voces humanas en la era de la IA. La tecnología de síntesis de voz, impulsada por modelos de aprendizaje automático entrenados en grandes cantidades de datos de audio, ha avanzado hasta el punto de que las voces generadas pueden sonar sorprendentemente naturales. Sin embargo, esto ha generado alarmas éticas y legales sobre si el uso de patrones de voz de personas reales requiere su consentimiento explícito, independientemente de si fueron grabados expresamente para ese fin.
Google se ha defendido afirmando que la voz sintética en cuestión no está basada en Greene, sino que fue creada con la ayuda de un actor profesional contratado específicamente para ese propósito. En una declaración oficial, la compañía negó que la voz utilizada por NotebookLM derive del periodista, reiterando que se trata de un talento pagado para roles de voz.
Narradores y figuras mediáticas han expresado tradicionalmente que su voz es una parte fundamental de su identidad profesional. Greene no es la primera persona que ve su voz imitada o clonada por herramientas tecnológicas, pero su caso, presentado en 2026, ha tomado relevancia porque pone la discusión sobre derechos de voz en el centro del debate legal sobre inteligencia artificial, en un momento en que herramientas similares proliferan en medios, entretenimiento y servicios de contenido.
Esto ocurre en un contexto de creciente preocupación por el uso de tecnologías que pueden replicar voces humanas sin un marco regulatorio claro. Casos de deepfakes de audio y video han mostrado cómo estas herramientas pueden no solo imitar voces con fidelidad, sino también poner en boca de figuras públicas palabras o mensajes que nunca dijeron. El caso de Greene destaca no solo un posible uso comercial no autorizado, sino también el riesgo reputacional de que una voz asociada con credibilidad periodística pueda ser utilizada en circunstancias que él no aprueba.
Algunos expertos legales han señalado que la demanda podría inspirar la creación de nuevas normativas o precedentes judiciales que protejan los derechos de personalidad de los creadores de voz y otros atributos digitales únicos. Aunque el resultado de la demanda aún es incierto, su presentación marca un punto de inflexión en cómo las industrias de medios y tecnología podrían manejar estos desafíos en el futuro.
En resumen, el periodista David Greene acusa a Google de usar indebidamente su voz para entrenar una IA, alegando violación de derechos personales y falta de consentimiento, en una disputa que podría sentar precedentes sobre la protección de identidades vocales en la era de la inteligencia artificial.