La confesión del creador de la web: sin esta máquina de Steve Jobs, internet nunca habría existido como lo conoces.
Tim Berners-Lee, el creador de la web, revela cómo el ordenador NeXT de Steve Jobs fue crucial para su invento.
Calificación
0 / 5 (0 votos)
Fuente: https://ederstorage.blob.core.windows.net/ederstorage/soyreportero/tecnologia/1744-tim-berners-lee-steve.jpg
Categoría: Tecnología
El Secreto Oculto Detrás de la Creación de la Web
En la historia de la tecnología, hay momentos que definen épocas enteras. La creación de la World Wide Web es, sin duda, uno de ellos. Generalmente, el crédito se atribuye por completo a Sir Tim Berners-Lee, el brillante científico que en 1990, desde el CERN en Ginebra, diseñó el sistema que hoy nos permite estar conectados. Sin embargo, una confesión del propio Berners-Lee revela un capítulo oculto y fascinante: la participación indirecta, pero absolutamente crucial, de Steve Jobs.
"Hice en dos meses lo que me hubiese llevado un año", declaró Berners-Lee. Esta frase demoledora no es una exageración, sino el reconocimiento del poder de una herramienta que cambió el juego: el ordenador NeXTcube. Sin esta máquina, la web que conocemos podría haber tardado mucho más en llegar, o peor, podría haber sido radicalmente diferente.
Una Apuesta de Alto Coste con un Retorno Infinito
La historia comienza con una decisión arriesgada. Berners-Lee necesitaba convencer a sus superiores en el CERN para adquirir un NeXTcube, una máquina con un precio de 7.995 dólares de la época, el equivalente a unos 20.000 euros actuales. Para una institución académica, era una inversión colosal. Sin embargo, su jefe, Mike Sendall, vio el potencial y aprobó la compra. Fue la mejor decisión que pudieron tomar. Equipado con un procesador Motorola 68040 a 25MHz y 8MB de RAM, el NeXT no era solo un ordenador; era un portal al futuro.
Una 'Tecnología Sexy': ¿Qué Hacía Tan Especial al NeXT?
Tim Berners-Lee no escatima en elogios al describir la plataforma de Jobs. La llamaba una 'tecnología sexy', no por su apariencia, sino por su increíble capacidad para simplificar lo complejo. Mientras otros sistemas requerían semanas de configuración y programación ardua para tareas básicas, el NeXT ofrecía un entorno de desarrollo intuitivo y potente que parecía magia.
"NeXT fue brillante", afirmó Berners-Lee. La máquina integraba una serie de innovaciones que estaban años por delante de su tiempo:
- InterfaceBuilder: Una herramienta que permitía diseñar interfaces de usuario arrastrando y soltando elementos. Berners-Lee confesó que diseñar los menús de su primer navegador fue "trivial" gracias a esto.
- Objective C: Un lenguaje de programación orientado a objetos que facilitaba la creación de software complejo de forma modular y reutilizable.
- Kernel Mach y UNIX: Una base robusta y multitarea que ofrecía una estabilidad y rendimiento sin precedentes en un ordenador personal.
- PostScript de pantalla: Lo que veías en la pantalla era exactamente lo que obtenías al imprimir, un concepto revolucionario conocido como WYSIWYG ("What You See Is What You Get").
Gracias a estas herramientas, Berners-Lee no tuvo que construir su sistema desde cero. Pudo tomar componentes ya existentes, como el editor de texto "Text Object", y modificarlos para crear su visión de un hipertexto global. La plataforma le permitió centrarse en la lógica de la web, no en los problemas técnicos de bajo nivel.
La Conexión Inesperada: De Jobs a Tu Navegador Actual
El impacto del NeXT no terminó con la creación de la web. Irónicamente, aunque NeXT como empresa no fue un éxito comercial masivo, su tecnología terminó salvando a Apple. Cuando Apple compró NeXT en 1997, no solo trajo de vuelta a Steve Jobs, sino que adoptó su sistema operativo NeXTSTEP como la base para el futuro Mac OS X. Cada vez que usas un Mac, un iPhone o un iPad, estás interactuando con el ADN directo de esa máquina que hizo posible la web.
Hoy, ese mismo NeXTcube utilizado por Berners-Lee se exhibe en el CERN, protegido por una etiqueta que se ha vuelto legendaria: "This machine is a server. DO NOT POWER IT DOWN!!" ("Esta máquina es un servidor. ¡NO LA APAGUE!"). Es un recordatorio tangible de que las grandes revoluciones a menudo dependen de las herramientas adecuadas y de la visión de unos pocos genios que se atreven a pensar diferente. Así, aunque Steve Jobs no diseñó la web, un pedazo de su genio está incrustado en cada clic que hacemos, en cada página que visitamos.